20/07/09

Verano del todo



Sabiendo que los bancos no pueden vivir sin mí, y que me necesitan, echaré la siesta más relajada.



Saltó el levante ayer y hace una calor que me está derritiendo la sesera, veo que hasta los maniquies de las tiendas andan ligeros de ropa.



Menos mal que en la casa se está fresquito y el botijo está en pleno funcionamiento.

¡Ojú que caló!

5 comentarios:

Carmen dijo...

Eres genial, María. Me encanta que nos traigas al botijo, nunca suficientemente jaleado.
Aunque nací en Madrid, viví en Andalucía desde los primeros meses hasta casi los 10 años y es mi principal y primera referencia. Por tanto el botijo está asociado a todos mis sentido.
Me ha gustado tu entrada y me ha refrescado muchísmo.
Un beso

Selma dijo...

Das fe en la última foto que efectivamente: "¡Ojú que caló! " ..hasta suda el botijo!

Te mando un abanico de besitos fresquitos... y cariñosos

Menda dijo...

Jajjajaja, hasta los botijos ( aquí porrones) sudan, sin duda.

Un abrazo refrescante.

manolo rubiales dijo...

Jodío verano..., con lo agustito que se está en invierno debajo de las mantitas con las piernas pegadas a las piernas de ella, enlazados como dos horquillas olvidadas y escuchando desde lejos el silvido de la cafetera anunciando la ceremonia del cafe.
El verano es para los ricos, el resto seguiremos soñando con mandar al carajo algún día a los bancos, tener la piel de botijo y posar en pelotas en un escaparate.

Vino y besos

Lovely dijo...

Ja ja ja ja, María, sin duda el botijo es uno de los mejores inventos de la civilización. Exijo públicamente que se le reconozca el mérito al que lo inventó. Hombre, ya!
(Sin olvidarnos del abanico, ese fiel aliado)
Un besazo.

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